La fábrica chilena de celulosa, inaugurada en enero del 2004, y equipada con moderna tecnología finlandesa, se encuentra ubicada a 50 kilómetros de la ciudad turística de Valdivia. Durante el año y medio que ha estado en funcionamiento ha sido sancionada varias veces por el gobierno y permaneció cerrada recientemente durante poco más de dos meses.
Directivos de organizaciones chilenas, testigos de impactos de fábrica de celulosa en Valdivia visitarán Uruguay en los próximos días.
Entre el día jueves 25 y el día domingo 28 de agosto estarán de visita en Uruguay procedente de la ciudad de Santiago de Chile, el Ingeniero Lucio Cuenca, Director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA) y Coordinador de las áreas de Gestión Comunitaria de Conflictos Ambientales y Forestal (Plantaciones, Celulosa y comunidades) y María Elena Rozas, periodista, coordinadora para América Latina y el Caribe de la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas (RAP-AL), oficina del centro regional de PAN International. Estas importantes organizaciones chilenas e internacionales han seguido muy de cerca las diferentes fases de la
controvertida fábrica de celulosa de Valdivia en el sur de su país, desde los anuncios de que no habría contaminación alguna hasta los desastres recientes que llevaron a su cierre.
La fábrica chilena, inaugurada en enero del 2004, y equipada con moderna tecnología finlandesa, se encuentra ubicada a 50 kilómetros de la ciudad turística de Valdivia. Durante el año y medio que ha estado en funcionamiento ha sido sancionada varias veces por el gobierno y permaneció cerrada recientemente durante poco más de dos meses. Entre los múltiples impactos ambientales atribuidos a la fábrica se cuenta la desaparición total de los cisnes de cuello negro en el humedal del Río Cruces, reconocido por la Convención Ramsar de Protección de Humedales como sitio de interés internacional y declarado Santuario de la Naturaleza de acuerdo a la legislación de áreas protegidas en Chile. Es uno de los principales atractivos turísticos de la zona.
Según reciente declaraciones del Ing. Cuenca, "La contaminación producida por la fábrica de celulosa no solamente ha afectado a la turística ciudad de Valdivia, donde ha aumentado la desocupación, sino que comunidades aledañas se han visto afectadas por la pérdida de sus cultivos, la apicultura y la pesca".
Cuenca agrega que "en visita realizada recientemente a la comunidad de Tralcao, que se encuentra a 30 kilómetros de la planta de celulosa, he podido constatar que las pérdidas para la comunidad han sido múltiples. El río ha dejado de ser un Santuario para convertirse en un Cementerio; por lo que la pesca para la gente de la comunidad es nula. Entre otros un proyecto para agro-turismo realizado por la comunidad con apoyo del gobierno chileno ha quedado suspendido. Una demanda judicial ha sido presentada por organizaciones de Tralcao, por las pérdidas ocasionadas al no florecer los cultivos de cerezas al cual hace años están apostando y para los cuales pidieron préstamos a bancos privados que en este momento tienen que pagar sin haber podido producir nada por el momento, debido a la lluvia ácida que produce la fábrica".
María Elena Rozas, ha denunciado que "estas fabricas de celulosa liberan organoclorados al ambiente, contaminándolo local y globalmente, causando graves problemas a la salud de las personas y violando convenios internacionales que han sido firmados y ratificados por todos los países del Cono Sur".
En momentos en que en Uruguay se ha desatado una polémica pública en torno a los dos proyectos de celulosa que se pretenden instalar en Fray Bentos (con tecnología y procesos similares a los de la fábrica de Valdivia) la experiencia del Ing. Cuenca puede aportar nuevos elementos a ser tomados en cuenta en nuestro país. www.EcoPortal.net
Grupo Guayubira (Uruguay)/ RECOSUR